Saludo del embajador

2026/1/21

Embajador ORIHARA Shigeharu

Es un honor dirigirme a ustedes. Mi nombre es Shigeharu Orihara, y asumí el cargo de Embajador del Japón en el Estado Plurinacional de Bolivia el 20 de enero de 2026. Ingresé al Ministerio de Asuntos Exteriores del Japón en 1986. En Tokio he trabajado en los ámbitos de la cooperación económica, las Naciones Unidas y la diplomacia pública y cultural; y en el exterior, he desempeñado funciones en varias embajadas en América del Sur, así como en consulados generales en España y en Estados Unidos de América, principalmente en las áreas política, de asuntos generales y culturales. Es para mí un gran honor poder trabajar en el fortalecimiento de las relaciones entre Japón y Bolivia. Para Japón, Bolivia es un socio importante con el que mantiene una amistad histórica.
 
Bolivia ha alcanzado los 200 años de independencia, y durante este tiempo, han pasado más de 125 años desde la llegada de los primeros inmigrantes japoneses, así como de más de 110 años desde el establecimiento de relaciones diplomáticas. A lo largo de todo este periodo Japón y Bolivia han cultivado intercambios en diversos ámbitos y han construido una relación de amistad. Me encantaría poder contribuir a profundizar aún más las relaciones bilaterales y a aumentar la prosperidad de ambas naciones, sobre la base de estos lazos. Aspiro a colaborar en un camino de progreso conjunto, en particular, a que los dos países aporten sus respectivas «fortalezas» para profundizar aún más los vínculos económicos, generar beneficios mutuos y prosperar juntos.
 
En el contexto de las relaciones entre Japón y Bolivia, permítanme mencionar tres «fortalezas» de cada uno.
En primer lugar, una de las «fortalezas» del Japón es su capacidad económica y la experiencia que ha acumulado como modelo para el desarrollo económico. En particular, la trayectoria del crecimiento de Japón desde la recuperación económica de la posguerra hasta convertirse en la segunda potencia económica del mundo constituye un modelo valioso de desarrollo económico, en el que se han acumulado conocimientos técnicos y experiencias útiles.
La segunda «fortaleza» del Japón es su Asistencia Oficial para el Desarrollo (AOD), que se caracteriza por poner énfasis en la apropiación de los países receptores. Basada en la experiencia de la recuperación económica de la posguerra, la AOD de Japón ofrece cooperación mediante tecnología e infraestructuras de alta calidad contribuyendo a la erradicación de la pobreza, uno de los desafíos fundamentales del desarrollo, a través de un desarrollo económico sostenible, con crecimiento de calidad y el convertimiento de su crecimiento en «crecimiento de alta calidad».
En tercer lugar, las empresas privadas son «fortalezas» del Japón. Más allá de su carácter innovador, las empresas japonesas poseen una capacidad singular para contribuir a la formación de recursos humanos industriales. Por ejemplo, se caracterizan por el hecho de que los lugares de trabajo en las fábricas se convierten en espacios donde se aprende sobre la alegría del trabajo y el propósito de la vida, y se realizan prácticas como las 5S y el kaizen (una filosofía japonesa de mejora continua mediante pequeños avances diarios).
 
Por su parte, Bolivia cuenta con «fortalezas» diversas y abundantes, llenas de potencial.
Una de ellas es su riqueza en recursos minerales y energéticos, entre ellos el litio. En particular, el desarrollo del litio, del cual Bolivia posee las mayores reservas del mundo, puede considerarse uno de los motores clave de su desarrollo.
La segunda «fortaleza» es la diversidad de pueblos, culturas e historia, así como la riqueza natural del país, representada por los siete sitios declarados Patrimonio Mundial de la Humanidad y el Salar de Uyuni que es un ejemplo reconocido. Este, potencial se extiende a diversas industrias que aprovechan estas características e individualidades, como el turismo, la agricultura y la acuicultura.
La tercera «fortaleza» de Bolivia es su población joven y el potencial de crecimiento de su mercado. Se espera que esta «fortaleza», combinada con el carácter, la habilidad y la capacidad de su gente, acelere el desarrollo y la prosperidad del país, y que Bolivia se convierta en un centro de crecimiento que impulse a la región de América Latina.
 
Hace algunos años, cuando visité Bolivia por primera vez (hace treinta años), me sorprendió nuevamente la amabilidad, la honestidad y la calidez del pueblo boliviano al conocer a mucha gente en las calles y sentí que tenía algo en común con el pueblo japonés. A pesar de la distancia geográfica, siento que nuestros corazones están cerca. Espero que, juntos, podamos unir nuestras «fortalezas» y generar un efecto multiplicador para contribuir a la prosperidad de ambos países, avanzando juntos en el fortalecimiento de nuestras relaciones amistosas.
 
En este sentido, ya se han desarrollado numerosos ejemplos exitosos de creación conjunta basada en la amistad. Podemos mencionar como ejemplo, la construcción del Aeropuerto Internacional de Viru Viru, los hospitales japoneses y el Instituto Japonés de Investigación de Enfermedades Digestivas en las principales ciudades; la transferencia de tecnología de acuicultura de trucha en el lago Titicaca; la construcción del Puente de la Amistad Japón–Bolivia (Puente Banegas); el apoyo a la rehabilitación y modernización del ferrocarril oriental; la producción de trigo, arroz, soya y huevos por parte de la comunidad Nikkei; la mejora de hospitales y del saneamiento ambiental mediante el kaizen; la proyección internacional del Salar de Uyuni como destino turístico, conocido como el «espejo del cielo»; la prueba de demostración de tecnologías de extracción de litio; así como otros aspectos relacionados con formación de recursos humanos y transferencia tecnológica. Además, recientemente, en diciembre del año pasado, la Asamblea Legislativa Plurinacional aprobó un préstamo en Yenes por un valor de 100 millones de dólares estadounidenses. La AOD acumulada a lo largo de más de 65 años asciende a aproximadamente 1.950 millones de dólares.
Deseo trabajar de la mano con el pueblo boliviano, que se encuentra comprometido con las reformas, para avanzar hacia un mayor desarrollo y prosperidad. ¡Avancemos juntos y prosperemos juntos!
 
Para acelerar el desarrollo conjunto de Japón y Bolivia, es fundamental profundizar aún más nuestra compresión mutua y estrechar nuestros lazos. Bolivia tiene un sólido vínculo de confianza construido durante más de 125 años con la comunidad Nikkei.
Deseo trabajar con todos los miembros de la comunidad japonesa local, incluidas las personas de Nikkei, las empresas japonesas y las personas conocedoras y expertos de Japón, para profundizar aún más el entendimiento mutuo, difundiendo el atractivo diverso de la cultura y la gastronomía japonesa.
 
Por último, quisiera señalar que una de las funciones más importantes de una misión diplomática es garantizar la seguridad de los ciudadanos japoneses residentes. Asimismo, reforzaremos nuestro apoyo a la comunidad Nikkei y nuestra cooperación con las empresas japonesas. Si hay algo en lo que esta Embajada pueda ser de utilidad, no duden en ponerse en contacto con nosotros. Agradecemos sinceramente su comprensión y cooperación.
 
Enero de 2026
Embajador del Japón en Bolivia
Shigeharu Orihara