Katia Hinojosa Romero (del curso de idioma japonés de la Fundación Cultural Boliviano Japonesa, La Paz)

  • Castillo de Osaka
  • Vistiéndose de Yukata

Este año, pude vivir una de las experiencias más maravillosas de mi vida. Gracias a este programa pude ir a Japón y aprender acerca de la cultura y la vida en Japón.


Aunque sólo fueron dos semanas pude aprender muchas cosas. Aprendí nuevas palabras, pude ir a lugares turísticos famosos y los más representativos. Me subí por primera vez en tren, en subterráneo y en tren bala. Me parecieron muy útiles porque podía ir a cualquier lugar que yo quisiera.


La cultura japonesa me sorprendió mucho. Los japoneses son puntuales todo el tiempo y de acuerdo a sus posibilidades te ayudan amablemente. Japón es un país desarrollado y las personas son muy organizadas. Incluso la manera en la que utilizan las escaleras eléctricas tiene un orden correcto. Según la situación uno se debe alinear al lado derecho o al izquierdo.


Las clases en el instituto de Kansai fueron muy interesantes y entretenidas. Pude aprender acerca del dialecto de Kansai y sobre páginas web y aplicaciones que podré usar para continuar con mis estudios de japonés, que me parecieron muy útiles. También pude participar de experiencias culturales. Yo participé en las clases de Ikebana (arreglos florales) y Yukata (vestimenta japonesa).


En las clases de Ikebana aprendí acerca de la historia de los arreglos florales, la altura correcta de las flores y las ramas, y el orden correcto para acomodarlas. Y pude hacer uno por mí misma. Realmente me gustó y quisiera aprender más. En las clases de Yukata pude usar un hermoso Yukata. Esta experiencia me hizo muy feliz porque a mí me gusta mucho lo relacionado a los kimonos.


Además, no sólo aprendí acerca de Japón, también pude hacer amigos de diversos países y aprendí acerca de sus culturas y sus formas de pensar. Los participantes de este programa fuimos 60 personas de distintos países y aunque todos hablábamos diferentes idiomas, entre todos hablábamos en japonés.


Yo aún no me considero muy hábil con el idioma japonés, sin embargo gracias al japonés que aprendí pude hablar con los otros participantes y con japoneses, pude pasear por la ciudad, hacer compras, usar el tren, etc.


En Osaka fui a varios lugares. Paseé por los alrededores de Rinku Town y por primera vez pude ver el mar. También fuimos a ver el Castillo de Osaka, me pareció un castillo maravilloso.


Pude experimentar la vida cotidiana de una familia japonesa. Y como si fuéramos una familia comimos juntos una deliciosa comida, paseamos por un hermoso jardín japonés e hicimos compras en un mercado de pulgas. Fue un día muy interesante.


En el viaje de estudio fuimos a Hiroshima y Kyoto. Desde Hiroshima fuimos en ferri hasta Miyajima. En Miyajima pude ver y acariciar por primera vez venados. También fuimos al templo de Itsukushima, que es un hermoso templo sintoísta y allí pudimos ver una tradicional boda japonesa.


Hiroshima es una ciudad hermosa, hay mucha vegetación y la comida es deliciosa, lo que más me gustó fueron los momiji manju (dulces japoneses). Además pasamos una noche en un ryokan (hotel tradicional japonés) donde pude probar muchas cosas tradicionales, fue muy divertido. En Hiroshima también pude ver las consecuencias de la bomba atómica y pude entender el daño que ocasionó.


Kyoto es una ciudad muy tradicional y llena de historia. Y como hay muchos templos budistas y templos sintoístas pudimos ver varios. Aunque fueron construidos hace mucho tiempo atrás aún hoy son construcciones maravillosas e impresionantes. Y cuando entras en ellos parece que te transportan a otras épocas.


Luego de este viaje pienso continuar mis estudios de japonés. Quiero llegar a ser mucho más hábil con el idioma y quiero un día volver una vez más a Japón.


Para mí ir a Japón sólo era un sueño, pero gracias al Instituto de la Lengua Japonesa de la Fundación Japón, la escuela de idioma japonés en Bolivia y la Embajada del Japón pude hacer realidad mi sueño. Muchas gracias por permitirme participar de este programa. Todo lo que aprendí y lo que experimenté permanecerá por siempre en mi corazón.